«Yo quería ser veterinario, incluso estudié tres semestres de la carrera, pero en ese momento, me di cuenta de que lo mío era la política». Así inicia la historia de Rogelio Loya, orgulloso juarense que ha recorrido un largo camino para llegar hasta donde está ahora, por ello ha decidido compartirnos un poco de su trayectoria.
Rogelio ha vivido toda su vida en Ciudad Juárez. Cuando era pequeño, inició su educación básica en la primaria Niños Héroes, en el centro de la ciudad, pero cursó su último año en la Escuela Primaria Fray Toribio Benavente, lo que fue un cambio fuerte para él: «Pasaron muchas cosas tremendas en esa escuela, había mucho bullying, todos los estudiantes estaban ahí desde el principio y yo venía de afuera, entonces muchos me molestaban por eso. No solo a mí, sino a otros seis estudiantes más que venían de otros colegios». Loya afirma que vivir ese tipo de situaciones, por primera vez en su vida, lo ayudó a afrontar los retos que la vida le lanza actualmente.
El recaudador recuerda su infancia y su adolescencia con mucha alegría, ya que las vivió plenamente, a pesar de que su familia no vivía en la opulencia. Sus padres se esforzaron muchísimo para poder darles a él y a sus hermanas una vida digna. Rogelio relata que su padre trabajaba en una empresa de refrescos, mientras que su madre solía trabajar en el gobierno. Esto es algo que se ha quedado muy presente en su memoria porque le ha ayudado a entender al personal de su trabajo como recaudador de rentas: «Mi madre atendía una ventanilla en el registro público, me acordé mucho de ella en un evento de una graduación donde fui invitado, porque mi madre no pudo asistir a la mía, ya que su jefe no la dejó ir, al vivir eso, mi forma de ver la situación cambió completamente, entonces yo siempre estoy a favor de los trabajadores» comparte Loya acerca de la situación que enfrentó su madre y que ahora sucede con muchas mujeres del país.
El político comenta que, tras vivir esas anécdotas, su perspectiva y punto de vista -el cual es diferente al de otros políticos- cambiaron bastante. Rogelio recuerda que creció rodeado de gente trabajadora. Ambos padres trabajaron muy duro para sacar adelante a sus cuatro hijos, dándoles una educación y una carrera, argumentando que los dos se encontraban muy agradecidos con Juárez por haberles dado todo.
Regresando a su etapa universitaria, como se mencionó anteriormente, al inicio de su carrera como veterinario en la UACJ, el licenciado se dio cuenta de que se quería dedicar a la política. Relata que hubo varios de sus compañeros que se querían dedicar al mundo de las leyes, porque, en aquel tiempo, la frontera estaba pasando por un problema económico muy complicado, donde los principales afectados fueron los miembros de la clase media. Con esto en mente, Loya y sus compañeros decidieron tomar cartas en el asunto y prepararse profesionalmente para poder ayudar a todos aquellos que necesitaran una mano.
«Como idealistas, necesitábamos hacer algo, yo veía a mis papás cómo batallaban para comprarnos los útiles escolares, entonces dije: “tengo que accionar”», nos platicó Rogelio Loya acerca de la situación complicada que vivió en su juventud para poder lograr sus metas y ser un profesionista. El licenciado también recuerda que, con su grupo de amigos, antes de cumplir los 18 años, se afiliaron a un partido político. Al principio no se les permitió porque necesitaban ser mayores de edad para afiliarse, pero desde ese momento, comenzaron a participar dentro de la política, incluso, muchos de sus excompañeros siguen militando dentro del mismo partido en la actualidad.
Tras estudiar la carrera de Derecho, Rogelio tuvo su primera oportunidad de entrar al mundo profesional durante el gobierno del Licenciado Francisco Villarreal, comenzó dentro del área de Desarrollo Social, donde se hizo de un gran equipo conformado por grandes personalidades que son muy conocidas hoy en día como Cruz Pérez Cuéllar y Ramón Galindo: «Éramos un excelente equipo que empezó a generar proyectos a favor de la comunidad, por ejemplo, brindar electricidad a muchas de las colonias juarenses que carecían de luz y agua, entonces comenzamos a trabajar muy duro para dar estos servicios» comparte Rogelio Loya acerca de su labor por la frontera.
El licenciado nos cuenta que, al inicio, él trabajó solo con jóvenes, a pesar de que él tenía solamente 20 años. En ese momento, comenzó a crear un programa llamado Jóvenes por Juárez, con el objetivo de rescatar a todos los chicos que andaban en pandillas para alejarlos del peligro y que replantearan su estilo de vida. Para lograr este objetivo, el equipo implementó cursos de taller mecánico y carpintería, apoyados completamente de la oficina del trabajo, encargados de proporcionarles una beca en forma de despensa, y con el CONALEP, quienes impartían los cursos.
Rogelio, sin embargo, no había considerado que, en esta gran labor de ayuda, su vida cambiaría en más de un sentido. El licenciado menciona que, al reunir muchos jóvenes en este grupo, se requería más ayuda para impartir los cursos; su equipo fue a buscar estudiantes universitarios para pedirles apoyo con esto; juntaron varios, y en ese grupo de ayudantes encontró a una joven que se convertiría en su esposa en la actualidad: «Ahí encontré a mi esposa, ya tenemos 24 años de casados. Ella iba por parte de la escuela de trabajo social, ahora es psicóloga. Me enamoré de ella y ahí nació nuestra familia, conectamos porque nuestra forma de pensar es muy parecida», declara Rogelio sobre su historia de amor con su esposa.
Después de terminar su labor en Desarrollo Social, Rogelio se hizo de muchos contactos, gracias a que organizaron un comité de vecinos. Tras concluir sus labores, Loya, a sus 23 años, se estaría convirtiendo en el diputado más joven en la historia del Estado de Chihuahua. El político comparte que no fue un proceso tan complicado, ya que, él siempre tuvo actitud de servicio desde sus inicios hasta la actualidad. Su objetivo siempre fue ayudar a la gente, y la población se daba cuenta de ello. Rogelio expresa que su meta es ser reconocido por su esfuerzo, no por «hacerle la barba al jefe», ese tipo de pensamiento y de espíritu le ha ayudado mucho durante su carrera.
Para finalizar, Rogelio Loya compartió qué es lo que viene para él y si piensa que le falta algo más por vivir: «En el plano personal estoy muy contento con mi familia, con mi esposa y mis hijos, quienes están empezando su vida profesional. En la política, me gustaría implementar toda la experiencia que he adquirido a lo largo de los años, poder servir a esta ciudad. Si se da la oportunidad de servir desde un espacio donde yo pueda tomar más decisiones y poder hacer más cosas por Juárez, me gustaría hacerlo». Con estas declaraciones, Rogelio Loya cierra su entrevista para InBusiness Woman Magazine.

