Mi sueño era ser la primera mujer presidenta

Entrevista por Enrique Carbajal | Redacción por Carlos Ramírez

Alejandra Ramos

Una mujer que ha destacado por su gran inteligencia, Alejandra Ramos, se acercó para compartir con todos un poco de lo que hace y cómo fue su experiencia estudiando en una de las máximas instituciones académicas en Estados Unidos: Harvard.

Orgullosamente juarense, Alejandra siempre ha sido amante del estudio. Cuando era pequeña, asistió a tres primarias diferentes. Primero, estuvo un tiempo en el Instituto Emmanuel, una escuela que desafortunadamente ya no existe en la frontera. Luego, continuó sus estudios en Las Américas para finalmente graduarse en el Colegio Americano. Acerca de sus aspiraciones y sueños de la infancia, la juarense comentó que tenía grandes objetivos: «Encontré un cuaderno hace un par de años en el que escribí cuando era niña, y mi gran sueño era ser la primera mujer presidenta de México. Pero también siempre quise ser escritora y viajar por el mundo hablando sobre mis escritos», explica la graduada de Harvard.

Guiada por sus aspiraciones de la infancia, Alejandra decidió emprender este viaje y estudiar la Licenciatura en Ciencias Políticas. Sabía que, para alcanzar sus metas, debía prepararse de la mejor manera posible. Por ello, decidió dar el salto e intentar estudiar en Harvard: «Después de graduarme de la universidad, apliqué a Harvard por primera vez para un doctorado en Ciencias Políticas. Entonces yo planeaba irme más por ese lado de politóloga», comparte la licenciada. También menciona que intentó ingresar a esta universidad en dos ocasiones. Aunque no fue aceptada la primera vez, logró entrar en su segundo intento y ahora se ha graduado de esta prestigiosa institución.

Durante el periodo en que no fue aceptada en Harvard, Alejandra sabía que no debía abandonar sus sueños. Encontró la oportunidad de experimentar la docencia gracias al programa Teach for America, el cual la envió a enseñar a alumnos de primaria, secundaria y preparatoria durante dos años. Después de esta experiencia, la politóloga comprendió que la enseñanza también podría ser parte de su destino. Fue entonces cuando decidió mudarse a Dallas durante siete años para enseñar a nivel prekínder a niños, la mayoría de ellos hijos de inmigrantes mexicanos. Aunque este cambio significativo fue complicado y afectó su estabilidad emocional y mental al estar lejos de su familia y país, la escritura, el arte y sus alumnos la ayudaron a superar estos desafíos.

Durante la época dura que se vivía en la frontera en contra de las mujeres, Alejandra comenzó a experimentar ansiedad debido al temor que se vivía en las calles. Sin embargo, la poesía se convirtió en un medio para seguir adelante: «Recuerdo haber crecido y haber presenciado todo eso. Sentí mucha impotencia y frustración. Encontré en la poesía un espacio para expresarme. Cuando comencé a enseñar en mi segundo o tercer año, enfrenté problemas de tristeza y depresión debido a la distancia. Decidí iniciar un club de poesía con mis estudiantes. Fue realmente increíble», comparte la licenciada acerca de su pasión por el arte escrito.

Para concluir, Alejandra Ramos resalta la importancia de reconocer a las mujeres líderes y promover la equidad de género: «Mi objetivo es que las niñas reconozcan sus fortalezas y crean en sí mismas y en sus voces. También, que crean en sus sueños independientemente de las expectativas de los demás». Con este mensaje, concluyó la graduada de Harvard, quien espera tomarse un pequeño respiro antes de seguir cosechando más éxitos en su vida.