Los placeres del sexo por rebote o el sexo por venganza, ¿qué es más rico?

Redacción: Dra. Liz de Lucio | Dra. en Psicoterapia Familiar y de Pareja

Muchas veces nos hemos enfrentado a la dolorosa situación de un rompimiento. En algunos casos, se trata de una relación que nos ha desgastado o nos ha causado enojo o cansancio, ya sea porque hemos lidiado con ella por largos periodos o a causa de lo difícil que fue sostenerla viva. Lo anterior suele llevarnos a pasar momentos de duelo muy prolongados, sobre todo, por la parte nuestra que se fue durante ese ajetreo.

En otros tantos casos, tras un truene, simplemente la idea de sobrellevar un duelo, un proceso de reparación personal y de análisis de nuestras fortalezas y debilidades por haber mantenido una relación de esta índole, nos es descabellado. Así que decidimos saltarnos esa fase de introspección para lanzarnos inminentemente a una nueva aventura emocional desde la ruptura previa. Es cuando nos preguntamos ¿cuál es la mejor posición?, ¿vivir el duelo? o ¿evitar a toda costa que el dolor llegue y darle gusto al gusto?

Expertos como Aaron Ben-Zeev de Psychology Today o Paulina Millán, sexóloga de CDMX, se dieron a la tarea de hacer ciertas investigaciones y encontraron dos fenómenos importantes: el sexo de rebote y el sexo por venganza, pero ¿de qué tratan? Bueno, pues te explico. 

Algunas de las personas que terminan una relación sentimental suelen tener una profunda sensación de vacío que, en el afán de mitigarla, la «cubren» rápidamente con otra relación. Esta suele estar caracterizada por una intensa actividad sexual. A esto se le llama sexo por rebote. Y entonces, ¿cómo es el sexo por venganza?

Como su nombre lo indica, el sexo por venganza es la formación de un lazo únicamente sexual que se da con alguien más para obtener una sensación de desquite hacia la expareja, por lo general, con la que se acaba de terminar; llevando a anular por completo la presencia de la otra persona. En este tipo de sexo, se establece un enfoque excesivo solamente en el enojo y la humillación vivida en la relación anterior, persiguiendo el sexo, solo con el deseo de lastimar o poner celosa a la expareja.

¿Cómo podemos identificar que estamos dentro de una u otra?

Aunque en ocasiones, es difícil creer que nos «utilicen» para un fin tal como el sexo de rebote o sexo por venganza, o en el caso contrario, que lo podamos estar ejerciendo, no nos viene mal observar las características que estas investigaciones han arrojado para que estemos alertas.

Al ser parte de una relación de sexo por rebote, la pareja, con frecuencia, parece enamorada de uno(a); se siente una conexión en extremo satisfactoria pero misteriosamente vacía; es como si se estuviera nada más por estar o como si solo nos dieran por nuestro lado, sin el verdadero interés en lo que hacemos.

Existe actividad sexual en la que, de momento, se percibe un gran vínculo, pero al terminar, hay poco o nulo interés por contener al otro de forma emocional, por jugar o por hacer una pequeña planeación sobre preparar juntos el desayuno, la comida, la cena o tener actividades fuera. De igual manera, se puede ver el interés poco estable en uno mismo (se calienta o se enfría, va y viene de la relación).

Se observa un discurso de amargura constante dirigido a su ex. Se siente que nuestras acciones son observadas con lupa, como si esta persona tratara de convencerse de por qué sí estar con uno. Vemos un shock en esa persona al oír cómo se terminó su relación anterior y, sin duda, su comportamiento nos lleva, a veces, a sentir una reducción de nuestra autoestima.

En cuanto al sexo por venganza, en ocasiones, y ¡ojo aquí! repito, «solo en ocasiones», se inicia con una clara advertencia: «estamos juntos(as) solo para provocarlo(a)». Amaríamos que fuera así de claro desde el principio (aunque nunca deja de ser riesgoso y hasta cierto punto, doloso) por la persona que puede estar queriendo más que la otra y por estar existiendo para ella solo en función del ex. Siempre será bueno saber, desde el inicio, que pretendemos una sensación y no un vínculo.

También, es notoriamente frecuente observar que se incita al encuentro sexual para no pensar o no extrañar a la expareja, atrapándonos a nosotros mismos en pensamientos recurrentes de «para que se le quite por no haberme valorado», «si él o ella está feliz, ¿yo por qué no me voy a divertir?».

Por último, es constante escuchar frases o ideas durante el acto erótico sexual de una evidente comparación, «tú sí me encantas porque él(la) otro(a) era muy amargado(a) con esto», por ejemplo.

Pero ¿existe algún beneficio? o acaso, ¿todo es pérdidas? 

La realidad es que, dentro de todas estas investigaciones, no todos los resultados son polarizados. Existen beneficios que encontramos tras entablar nuevas relaciones después de una ruptura, como lo es aumentar la seguridad en nuestra deseabilidad.

De igual manera, cuando nos enfocamos verdaderamente en nosotros y en la pareja nueva, nos damos la oportunidad de poner una distancia significativa en lo que nos hacía sentir el trato recibido por la expareja y el autoconcepto que nos armábamos al haber estado en relación con él o ella. Nos concentramos en una nueva y verdadera conexión con otras formas de vivirnos, sentirnos y concebirnos. Es una posibilidad de pensar «qué divino(a) me siento», «qué sexy me veo», «qué rico sentí», «que chingón o chingona soy». En sí, se logra aquietar el pensamiento obsesivo que se tenía sobre la expareja al abrirse a un mundo nuevo de experiencias erótico-afectivas.

Cabe mencionar que no podemos pasar de largo que tras un quiebre, estamos vulnerables, más si en la antigua relación se puso en duda nuestro valor. Debemos tener cautela antes de disfrutar de las mieles del sexo ocasional y revisar las emociones repetitivas que experimentemos al estar con una nueva pareja para no estar viviendo experiencias con base en ella, sino por uno(a) mismo(a).

También, hay que practicar el sexo seguro siempre, perdiéndole el miedo a normalizar el pedirnos pruebas de ETS.

Debemos poner como regla no entablar relaciones erótico-afectivas con el mismo patrón del ex o dentro del mismo círculo de amigos, que lejos de ayudar a vivir y sentir nuestro deseo, pasión y erotismo como algo único, seguiríamos viviendo con base en una expareja, pudiendo llegar a estados depresivos o encuentros sexuales de riesgo. 

Recordemos pues, que, en el amor, en el sexo y en la vida, se vive todo como en la cocina: «todo manjar es exquisito cuando posees la capacidad de experimentar una increíble explosión de diversidad de sabores en la boca», ¿para qué buscar entonces lo repetido que a la larga se vuelve aburrido?

Ahora que ya lo hemos revisado en conjunto, ¿te animarías? o ¿qué piensas? Nos leemos el próximo mes ¡Te abrazo!

Dra. Liz de Lucio

Dra. en Psicoterapia Familiar y de Pareja

Sexóloga maestrante

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