Si de la noche a la mañana, una persona con la que establecías una relación amorosa o de amistad deja de contestar tus llamadas, tus mensajes, te deja en «visto» y no te busca como antes, lamento decirte que te aplicaron el famoso ghosting.
El término hace referencia a una situación en donde una persona con la que se iniciaba o se había desarrollado cierta relación sentimental o afectiva desaparece por completo, sin dar ningún tipo de explicación, como un fantasma.
El escenario se está haciendo común. En este mundo interconectado, con acceso a internet y con diversas redes sociales, parece ser que cada vez a más personas se les hace «fácil» desaparecer con una «oferta» tan basta (con tantas alternativas se cree no perder nada).
El ghosting es una manera cobarde de alejarse de alguien.
¿Qué pasa cuando sucede?, al no tener noticias de la otra persona, es probable que tengamos cierta resistencia y pensemos que algo le pudo pasar, nos oponemos a la idea de que las cosas cambien de un día para otro.
Un estudio realizado en el año 2018 por Journal of Social and Personal Relationships señala que 1 de cada 5 personas habían sufrido ghosting alguna vez. No cabe duda de que, para este año, la cifra habrá aumentado.
Por muy corta que haya sido la relación, a nadie nos gusta el rechazo. Es posible que quien lo vive se culpe por lo sucedido, no es fácil sobrellevar que alguien se vaya de la nada.
Un estudio de la Universidad de Michigan encontró que el desprecio experimentado por los individuos que han sido rechazados comparte los mismos circuitos neuronales que el dolor físico.
No es fácil recibir esos golpes a la autoestima, déjame decirte que, si has sido víctima de una situación así, no hay nada malo en ti, realmente el único cobarde es la persona que hace el ghosting, pues no es capaz de hablar las cosas y decide evitar las situaciones por la vía rápida.

