La literatura a través del Siglo XX y XXI

Por: Ana Lilia Romero

La literatura, sin las voces femeninas, indudablemente sería un arte incompleto. Claro, muchos reconocemos la influencia masculina, pero las escritoras que han dejado su marca a lo largo de los años parecen imprimir un sentido mucho más fuerte dentro de su trabajo. Existe una emoción más impactante, una perspectiva más humanista y menos glorificante sobre la humanidad. Son voces valiosas que nos muestran lados desconocidos y mundos que nos hacen conectar con nosotros mismos. No es que sean distintas, sino que su fuerza parece ser más tajante. 

La poca presencia de la mujer en los ámbitos literarios puede comprobarse fácilmente a través de los galardones. El premio literario internacional más conocido es, sin duda, el Nobel de Literatura. Desde su creación en 1901 hasta 2017, ha premiado a 14 mujeres frente a 100 hombres. 

Por otra parte, el reconocimiento más importante en lengua castellana, el Premio Cervantes, tan solo ha galardonado a cuatro mujeres frente a 38 hombres desde que se instauró en 1976: María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992), Ana María Matute (2010) y Elena Poniatowska (2013). 

Más escandalosa es en España, la representación de las mujeres en la Real Academia Española. En toda su historia, solo once mujeres han sido –o son– académicas de la RAE. 

La primera elegida en ocupar un asiento, en 1979, fue Carmen Conde, pero la mayoría de su obra está descatalogada, excepto Canciones de nana y desvelo, con la que ganó. Tras su muerte, el sillón fue heredado por Ana María Matute. 

Mujeres bajo seudónimo

Históricamente, una mujer no podía superar de forma intelectual a un hombre. Otra dificultad añadida a la hora de que muchos editores se decidieran a publicar sus libros e incluso a que lectores quisieran comprarlos. De ahí el uso de tantos seudónimos masculinos para ocultar su identidad. 

Entre ellas, están las hermanas Brönte, quienes cambiaron sus nombres –Charlotte, Emily y Anne– por otros masculinos. Precisamente, Emily Brönte es la autora de la famosísima novela Cumbres Borrascosas, su única obra en ese género.

La pregunta es: en el siglo XXI, ¿las mujeres son libres para escribir?