Diva hecha a la moda

Redacción: Enrique Carbajal

Nabyl Zarina

Desde pequeña, Nabyl Zarina soñaba con ser diseñadora de modas; ahora, es reconocida por su trabajo en el mundo de las tendencias, pues con su proyecto de colecciones de prendas listas para comprar como pantalones, tops, blusas y vestidos casuales, comparte los grandes éxitos que ha tenido a través de los años, siendo esta su vocación hasta el día de hoy.

«Mis amigas de la primaria siempre decían que iba a ser diseñadora de moda porque yo agarraba la ropa de mi mamá, la cortaba, le ponía y quitaba, agarraba hilo y tijeras, y me quedaba muy bien», menciona quien, en el año 2014, lanzó su primera colección.

Su empresa y marca llevan el mismo nombre que ella, pues es la dueña y fundadora de los diseños que se realizan en su compañía, además es poseedora de Nabyl Zarina Bridal, donde se encargan de vestidos de noche y novias.

La modista ha recibido distintas oportunidades, como la de vestir a la cantante Cristina Eustace para la premiación de los Latin Grammy. «Recuerdo que ese vestido lo hice en la escuela, me ayudó un profesor. Ella quería algo brilloso, escogimos una tela de lentejuela y entre las dos lo visualizamos, se veía hermosa», recuerda Nabyl, quien ya tuvo la oportunidad de diseñar un vestido también para Natalia Lafourcade.

El costo de los materiales para cualquier confección es alto y puede variar, esto fue difícil para Nabyl, pues tenía que juntar dinero para hacer lo que le apasionaba. «Trabajaba en una tienda departamental y comencé a mezclar escuela con clientas propias, recuerdo que una vez por estar en el trabajo, olvidé que tenía una cita con una clienta, en ese momento llamé a mi esposo y le dije que iba a renunciar, que no podía hacer algo que no me gustaba y descuidando lo que amo», comentó la experta, quien asegura que su clienta comprendió la situación e incluso, la recomendó con más personas.

«Vale la pena que alguien invierta en un diseño, mido el valor de diseño, de mi trabajo y de las chicas que trabajan conmigo. No me siento mal cuando alguien no puede pagar el costo equivalente, simplemente siento que todos tenemos nuestro mercado y para todos hay», afirmó la diseñadora, quien cuenta con cinco empleadas en su equipo laboral.

El sentimentalismo fue la inspiración para Nabyl, ya que lleva siguiendo su propio estilo en cada lanzamiento hasta el presente. «Las etapas de mi vida por las que paso, las transformo y las trato de plasmar en las colecciones, y ¡claro!, se hace una combinación con lo que me pida la clienta, una fusión de ambas partes», platica con gusto.

Como proyecto a futuro, la modista está trabajando para lanzar prendas sin género y sin tallas, que sean fáciles de utilizar sin dejar atrás la elegancia. «Es una meta que tengo, siento que quitar las tallas es sencillo, si me puede gustar a mí, le puede gustar a un hombre y ¿por qué no? utilizarlo los dos».

Como recomendación a todas las personas que quieren enfocarse en el mundo de la moda, la emprendedora dice: «Atrévanse, háganlo; me acuerdo mucho de cuando les decía que estudiaba diseño de moda y me preguntaban si era como pasatiempo, pero yo sabía que iba a vivir de esto, soy feliz. Al principio tuve miedo, fue un arma de dos filos, yo decía que no había nada igual en la ciudad, sería la primera en lanzarme en este mundo, pero al final, la gente tiene ganas de ver cosas diferentes y eso me dio fuerza».