Siempre me visualicé como transportista

Entrevista por Enrique Carbajal | Redacción por Carlos Ramírez

Moramay Andazola

Una mujer líder en el negocio del transporte, Moramay Andazola, a pesar de las adversidades, logró transformar la forma de llevar materiales de Estados Unidos a México. En esta entrevista, nos platica un poco acerca de su vida y cómo fundó su empresa.

Antes de empezar a hablar de su vida profesional, Moramay, mejor conocida como Mora por su familia y amigos, comparte que desde la corta edad de los 18 años se ha dedicado a trabajar en el mundo del transporte. A pesar de contar con una licenciatura en Comercio Internacional y una maestría en Dirección Organizacional, siempre buscó seguir esta profesión: «Siempre me visualicé siendo transportista porque somos transportistas desde tres generaciones: mi abuelo, mi papá y ahora yo», comparte la profesional. Ella creció viendo camiones, cajas secas, choferes y refacciones, lo cual la inspiró desde temprana edad a seguir esta tradición familiar.

A pesar de tener claro a lo que quería dedicarse, Mora tenía como propósito ser abogada. Sin embargo, a petición de su padre, decidió no continuar con ese proyecto de vida. No obstante, la internacionalista no se arrepiente de esa decisión, ya que ama su trabajo y es a lo que se ha dedicado toda su vida; es lo que sabe hacer y le apasiona.

  Durante sus inicios, Mora brindaba únicamente el servicio de caja seca, es decir, una caja de tráiler vacía en la que se transportaban todos los materiales para empresas maquiladoras. Sin embargo, hace cinco años, decidió darle un giro a su empresa y dedicarse al transporte de hidrocarburos: «Ya no tengo cajas secas y ahora me dedico a transportar diésel y gasolina desde Estados Unidos hacia México, abasteciendo aquí en tierras aztecas», explica la experta acerca de este nuevo cambio en su empresa.

La transportista, en sus propias palabras, comparte que fue muy complicado para ella obtener el permiso de transporte, llegando a tardar hasta un año y medio para lograr que se lo otorgaran. También se enfrentó a dificultades para conseguir las pólizas de seguro, las cuales son difíciles de obtener. Como resultado, tuvo que vender todo el equipo con el que contaba y redimensionar su empresa a un tamaño más pequeño, pero con mayor productividad, al adentrarse en el mundo de las pipas.

Realizar este cambio fue muy complicado para la empresaria debido a que no tenía conocimiento previo sobre cómo funcionaban las pipas: «Toda mi vida había trabajado con cajas secas, transportando materiales para maquiladoras, y luego tuve que vender todo el equipo que tenía, camiones y pipas», comparte la experta al hablar sobre esta gran transformación.

Al ser un negocio mayormente compuesto por hombres, la empresaria comenta que nunca se sintió intimidada por ello. Gracias a la experiencia con la que cuenta, ha logrado ganarse su lugar como la mujer trabajadora que es: «Si bien es cierto que es difícil trabajar mayormente con hombres, tiene mucho que ver con el carácter que tienes. Sin embargo, como siempre he trabajado en este campo, estoy acostumbrada a hacerlo, lo que hizo que la experiencia fuera un poco más llevadera para mí», explica la diestra mujer de negocios, quien ha logrado establecerse con éxito entre sus colegas empresarios.

En cuanto a alguna experiencia que haya tenido trabajando con sus empleados, Moramay comparte que, aunque no busca generalizar, en ocasiones se ha encontrado con choferes a quienes no les agrada tener a una mujer como jefa. Sin embargo, debido a su extenso tiempo dedicándose a esta industria, ha aprendido a lidiar con esas situaciones de manera efectiva.

A pesar de ser una mujer completamente preparada y estudiosa, Mora enfrentó dificultades al dar el salto a la vida adulta. Como mencionamos anteriormente, trabajó en la empresa de su padre desde los 18 años hasta después de terminar sus estudios. A los 27 años, tomó la decisión de casarse y dejar la empresa. Esta etapa fue difícil para la empresaria, ya que tuvo que empezar desde cero y por cuenta propia para iniciar su propia compañía. Como ocurre en la vida, tuvo altibajos en su camino, con momentos en los que le fue bien y otros en los que le fue mal.

Andazola comparte que jamás se sintió en competencia con su padre al dedicarse al mismo negocio; al contrario, él se siente muy orgulloso de su hija: «Mi papá cuenta con una trayectoria larguísima de más de 40 años, nunca me he comparado con él», explicó Mora, quien también aseguró que su progenitor sigue siendo activo en el negocio a sus 72 años. Por otro lado, su madre también brindó un gran apoyo hacia su carrera y llegó incluso a ayudarle a cuidar a sus hijas cuando Mora se encontraba en sus largas jornadas laborales, esforzándose por crear su propia empresa.

En cuanto a su expareja, Mora comparte que ambos iniciaron juntos la empresa de transporte, y a pesar de que ya no mantienen una relación amorosa, siempre ha sido un gran apoyo para ella, destacando que siguen siendo un equipo en el ámbito profesional.

Pasando al tema familiar, la diestra comparte que sus hijas son lo más importante para ella. Cada una tiene sus gustos propios: la mayor se está preparando para ser abogada, un sueño que Mora no pudo cumplir en su juventud. Sin embargo, la empresaria no dio su opinión al respecto, ya que fue su propia hija quien decidió estudiar dicha carrera.

La segunda hija está estudiando la preparatoria y aún no se ha decidido sobre qué carrera seguir, mientras que la más pequeña del hogar aspira a convertirse en doctora.

Hablando de planes a futuro, la empresaria compartió sus expectativas para los próximos diez años: «¿Qué te puedo decir? Me imagino la empresa tres o cuatro veces más grande de lo que es, y así está bien. Estoy cómoda con esta visión», explicó la experta. Ella asegura que las cosas, tal como están en este momento, le permiten mantenerse como una gran empresaria y, al mismo tiempo, tener tiempo para sus hijas. Por lo tanto, no tiene planes de expandir la empresa aún más en este momento. Su enfoque actual está en mantener un equilibrio entre su éxito empresarial y su vida familiar.

Para finalizar, Mora dejó un mensaje para aquella población de mujeres que buscan triunfar como empresarias y la ven como un ejemplo a seguir: «Yo soy de las que piensan que hombres y mujeres no somos iguales, pero tenemos la misma capacidad, los mismos derechos e intelectualmente podemos hacer lo mismo, incluso hasta más, sin faltarle el respeto a los caballeros», explicó la experta. Ella aseguró que no hay limitantes para hacer lo que tú quieras hacer como mujer y que todas tienen el potencial y la capacidad de alcanzar el éxito en el mundo empresarial y en cualquier otro ámbito que deseen.